jueves, 22 de abril de 2010

La literatura nos lleva a otros mundos


Hoy en clase, empezamos a tratar de que la literatura nos lleva al otros lugares, y abre nuestros mentes a otros mundos. Empecé a pensar en por que quiero viajar tanto, y por que prefiero leer libros en que la historia occure en un país completamente diferente del mío. No quiero leer un libro sobre una mujer que crecía en Long Island; quiero leer sobre la que fue a África para construir su propia escuela, o el hombre que fue a trabajar con los niños de China.

Quiero leer sobre los personajes o viajar y conocer a la gente de países tan diferentes de los EEUU para abrir mi mente a una manera diferente de ver el mundo. Este es la única manera de aprender y ser una persona mejor. Sin entender la gente diferente, es fácil creer que todo el mundo vive en la misma manera, y que sólo hay un punto de vista. Este pasa mucho en el pueblo en que crecí. Cuando dije a mis amigos que quería ir a México para estudiar, me dijeron que los mexicanos son malas personas y que no entendían por que querría ir a un lugar con mucha pobreza. ¿Por qué no puedes ser más normal y viajar a Europa?, me dijeron. Si uno nunca ha conocido a nadie diferente, no lee, y no tiene ganas de viajar ni entender una cultura nueva, uno puede pensar que su punto de vista es la mejor y que todos debemos vivir en la misma manera. El mundo de esta persona es lo de estereotipos.

Tal vez a veces queremos viajar para escapar de la vida real. Pensamos que si estamos en un otro lugar, no vamos a tener problemas. Pero llegamos, y descubrimos que nuestras problemas siempre viajan con nosotros. Este me pasa mucho. No es que viajo para escapar; viajo para aprender y conocer a otras culturas. Pero al mismo tiempo, antes de viajar, siempre pienso que mi vida en el otro país va a ser perfecto. En parte es por lo que leo, porque aunque leo sobre las problemas de otros países, en mi mente, creo que cuando viajo, voy a cambiar algo. Nunca pienso que va a ser muy duro, sólo que voy a aprender sobre la cultura y hacer una diferencia. Por eso, soy una idealista. Poco a poco, estoy aprendiendo que voy a tener las mismas problemas en cualquier lugar. Estoy tratando de darme cuenta de que mi vida no va a ser perfecto en ningún lugar, en vez de siempre soñar sobre este mundo ideal de lo que leo y imagino. Pero creo que siempre voy a ser una idealista de corazón.

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