Hombres y mujeres tuvieron por primera vez de la desolación de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosa de su ahogado.
No tuvieron necesidad de mirarse los unos a otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás.
El propósito de “El Ahogado Más Hermoso del Mundo”, de Gabriel García Márquez, es que América Latina necesita despertarse y darse cuenta de que podrían tener más. Hay tantos recursos naturales y personas inteligentes en Latinoamérica que si los latinoamericanos se negan a aceptar todas las problemas de sus países, como las altas niveles de pobreza o la corrupción, pueden cambiar mucho y tener vidas mejores. En “El Ahogado Más Hermoso del Mundo”, el ahogado, quién es tan grande que no hay ropa ni camas de su tamaño en el pueblo para él, les muestra a los ciudadanos que pueden tener un pueblo mejor, y les animan a hacer cambios en su sociedad.
La lección de “El Ahogado Más Hermoso del Mundo” también es importante para nuestras vidas diarias. No debemos aceptar las partes de nuestras vidas con las que no estamos satisfechas. Muchas veces, el problema es que no sabemos que algo mejor existe. Creo que este pasa mucho con el amor; a veces seguimos con un novio o una novia aunque no nos trata bien porque no sabemos como una relación debe ser o que podría ser mejor. O tal vez antes de encontrar a amigos verdaderos, seguimos con amistades malas. Es importante que siempre tengamos mentes abiertas y que nunca aceptamos vidas que sólo son normales y nada más.
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